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La historia del Museu de la Confitura de Torrent d’Empordà, en la comarca del Baix Empordà (Catalunya), empezó cuando Georgina Regàs elaboró por primera vez mermeladas con los limones del limonero de su casa. La primera vez que lo vio, cuando estaba a punto de trasladarse a su nuevo hogar, era un día gris y lluvioso, y mientras todo su alrededor respiraba melancolía, él solo se alzaba como un oasis de luz y alegría. Era un árbol maravilloso, lleno de frutos, las ramas del cual caían por el peso de la fruta. Así, mientras empezaron las reformas para restaurar la casa, ella procedió a coger los limones, primero, para elaborar zumos y, después, para hacer cremas, sorbetes y pasteles. Un buen día, una amiga inglesa suya le dio una receta para hacer mermelada de limón y, aprovechando los limones que había acabado de recoger, hizo una. Desde aquel día, su pasión por las mermeladas y confituras no ha hecho más que crecer hasta convertir aquella caseta en el Museu de la Confitura que conocemos actualmente: un espacio creado para dar a conocer todos los secretos que esconden las mermeladas, confituras y preparaciones dulces con frutas y verduras, y del cual han salido ya más de 114 creaciones diferentes. Todas ellas, elaboradas artesanalmente y con productos naturales en el pequeño obrador ubicado dentro del propio Museo, han seguido el mismo principio: cualquier fruta, flor o verdura, por inverosímil que sea, puede servir para elaborar una buena mermelada, confitura o jalea.