restaurante-la-estrella

Precio medio: 55€
Cocina: de mercado, marinera
Ideal para: pareja, amigos
Ubicación: Barcelona – Ciutat Vella
 
93 310 27 68
c/ Ocata, 6. 08003 Barcelona
www.rst-laestrella.com

DESTACADO

  • Fundada en 1924, actualmente está regentada por la 4ª generación de la misma familia que la fundó entonces. Tradición, amabilidad y alma son sus rasgos diferenciales.
  • Como se trata de un restaurante basado en la cocina de mercado, esencialmente marinera pero sin olvidar la carne, tienen muchos platos fuera de carta. Escuchad con atención.
  • Suelen tener platos en honor a la bisabuela, la fundadora del establecimiento. Platos tradicionales llenos de historia.
  • Las especialidades de la casa que encontraréis en la carta no fallan nunca. Sobre todo el bacalao, producto que trabajan especialmente bien.
  • Los postres son sencillamente excepcionales. Dejad espacio para pedir, como mínimo, uno por persona.




Para sentirse como en casa, o mejor

 

Los anhelos desesperados de modernidad y el seguimiento desenfrenado de las tendencias gastronómicas hace que, a menudo, sólo se hable de aquellos establecimientos más disruptivos o de los que están más en boga, ya sea por el tipo de cocina moderna que ofrecen, local o foránea, o por la puesta en escena cool. Entre esta retahíla mediática parece como si reivindicar los restaurantes de toda la vida basados en la cocina de mercado y platos autóctonos, eso si, con una materia prima excelente y una técnica depurada fruto de una dilatada experiencia, fuera pasado de moda o carca. Ciertamente, ni ofrecen elaboraciones sorprendentes ni tienen decoraciones que nos recuerden las tendencias más modernas. Pero si siguen manteniendo una clientela fiel y continúan año tras año manteniendo el tipo de cocina que tanto los identifica, a pesar de que se hable muy poco de ellos (al menos en los medios), es porque probablemente algo estén haciendo bien.

 

Un buen ejemplo de lo que acabamos de comentar es el restaurante La Estrella ubicado en la calle Ocata número 6 de Barcelona. Fundado en 1924 y regentado por la 4ª generación de la misma familia que lo vio nacer, ofrece una cocina esencialmente de mercado donde predomina el producto del mar, si bien también equilibran la oferta marinera con varios platos de carne. Es el ejemplo por antonomasia de ese tipo de establecimiento, de Barcelona u otras partes, que lleva muchos años funcionando, tiene un público local muy fidelizado gracias sobre todo a una relación calidad-precio constante excelente, y se ha mantenido al margen del eco mediático derivado del fervor gastronómico de los últimos años.

 

Probablemente el restaurante La Estrella no necesite estar en boca de todos y ser trending topic para ganarse la clientela. Ya la tiene, como se puede comprobar cuando se va. Pero eso no quita que sea bueno y, incluso necesario, reivindicar este tipo de establecimientos que ayudan a reafirmar la autenticidad de la gastronomía local. Las modas pasan y ellos siguen, fieles a una filosofía sin muchas complicaciones y excentricidades basada en la materia prima preferentemente de proximidad y una técnica culinaria bastante tradicional pero, a la vez, adecuada a los tiempos que corren.

 

El establecimiento es reflejo de esta filosofía que acabamos de mencionar: acogedor, pequeño y familiar, con una decoración funcional alejada de puestas en escena antiguas o demasiado modernas. Un lugar donde rápidamente uno se siente como en casa gracias, en parte, a la buena acogida que enseguida ofrece Jordi, maestro de ceremonias y representante insigne de la 4ª generación familiar que regenta La Estrella. Ya entablados, Jordi cantará las excelencias de los platos fuera de carta, bien numerosos como no podía ser de otra manera viniendo de un restaurante de cocina de mercado como se trata. Un recital gastronómico que por sí solo estimula las papilas gustativas y nos permite hacernos a la idea de los placeres que estamos a punto de degustar.

 

La carta es muy corta y sólo recoge las especialidades de la casa, todas ellas elaboradas con sabiduría y amor por Pepi. Aquellas que han sobrevivido a lo largo de los años, probablemente, por la buena aceptación que han tenido siempre entre su clientela. A destacar los garbanzos con salsa de gambas gratinados con muselina de ajos y el revuelto de huevos, trompetas de la muerte, bacalao y aceite de trufa, así como cualquiera de los platos de bacalao, pescado que dominan especialmente bien.

 

La brevedad de la carta no es en vano, pues el auténtico recital gastronómico lo encontramos fuera de carta como bien mencionábamos antes. La oferta puede cambiar bastante en función de la época del año, pero si tenéis la suerte de probar los canyuts, una especie de navajas pequeñas del Delta del Ebro, no os los perdáis. Son muy sabrosos y no contienen nada de arena. Ideales para ir abriendo el apetito y prepararnos para los platos principales, entre los que cabe destacar el bacalao con muselina de ajos negros, tierno y de sabor suave excelente, el tronco de merluza relleno de vieiras y albardado con panceta, un plato lleno de contrastes que realza el sabor y textura de cada uno de los ingredientes, y el tartar de semi ventresca de atún, la mejor manera para descubrir el auténtico sabor de esta parte del pescado. Si por lo contrario preferís comer carne, no quedaréis defraudados con todos los platos que ofrecen, aunque recomiendo fervorosamente que os decantéis por el pescado.

 

Pero sobre todo, y lo más importante de todo, dejar un buen hueco para el postre. Un lugar tan grande donde os puedan caber más de uno u os arrepentiréis. Son una auténtica delicia y la mejor manera de terminar un gran ágape. Para los amantes del chocolate encontraréis el fondant-Soufle de chocolate. Para los de los helados, el helado de caramelo toffee a la sal. Para los tradicionales, la crema con fresas y arándanos. Y si deseáis probar cosas diferentes, el crujiente de avellana, las migas de nueces y pistachos y el espectacular y definitivo cremoso de mascarpone y peras. Ante este inesperado festival final, al menos en el momento de entablarse, resulta prácticamente imposible escoger sólo un postre y renunciar a probar el resto. Y, si lo hacéis, ya sabéis lo que os perdéis.

 

Alma. Mucha alma, tradición familiar y un grandioso respeto por la materia prima es todo lo que puede ofreceros el restaurante La Estrella. Puede parecer poco pero, precisamente en esta síntesis de la simplicidad, por cierto mucho más difícil de conseguir de lo que parece, radica el éxito de este establecimiento como demuestran todos los años que lleva en pie desde 1924.

 

Summary
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Aggregate Rating
5 based on 1 votes
Brand Name
La Estrella
Price
EUR 45