restaurante-palo-cortao

Precio medio: 30€
Cocina: andaluza, platillos
Ideal para: pareja, amigos, grupos
Ubicación: Barcelona – Poble Sec
 
931 88 90 67
C/ Nou de la Rambla, 146. 08004 Barcelona

DESTACAT

  • La cocina del Palo Cortao es de inspiración andaluza y catalana con toques modernos. Encontraréis platos típicamente andaluces como los chicharrones de Cádiz, los calamares a la andaluza o la fritura gaditana de pescado, catalanes como algunos mar y montaña y, al mismo tiempo, propuestas más atrevidas donde se mezclan sabores y texturas.
  • En el Palo Cortao tienen brasa propia. Aprovechad para probar algunos de los platos que hacen a la brasa como el pulpo, el chuletón o la presa ibérica.
  • La oferta se basa en platillos, raciones y medias raciones, ideal para probar bastantes cosas sin que suba demasiado el precio. Los platos son bastante abundantes así que mejor no pedir en exceso y, si es necesario, añadir algún plato más al final.
  • Tienen algunos platos fuera de carta como el salmorejo, un clásico del Palo Cortao.
  • El local es pequeño y suele haber bastante ajetreo. No es el mejor lugar para celebrar una cena romántica o tener una comida tranquila y relajada. Sin embargo, si no os importa que haya un poco de ruido, estaréis a gusto.
  • El reservado del piso superior es ideal para grupos de unas 10-15 personas.




Cocina moderna de inspiración andaluza

 

Hay nombres muy bien hallados. Y el de este restaurante es uno de ellos. No por la originalidad o creatividad del nombre, pues ya existía como muchos aficionados a los vinos saben, sino por la similitud intrínseca y espontánea entre la aparición de este vino y la de un restaurante de estas características en la ciudad de Barcelona.

 

El Palo Cortao es un tipo de vino generoso característico del Marco de Jerez, en Andalucía. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jerez-Xerez-Sherry lo clasifica como un vino de gran complejidad que conjuga la delicadeza aromática del amontillado y la corpulencia en el paladar del oloroso. Una definición sencillamente organoléptica que esconde la grandeza de este vino ya que, de hecho, es un tipo de vino que no se elabora; nace azarosamente. El origen de esta variedad de vinos generosos son mostos de uva de la variedad palomino extremadamente finos que se guardan en barricas marcadas con una raya o “palo” oblicuo. Cuando llegan a los 15ºC, algunas barricas donde se ha mantenido el velo de flor desarrollan unas características propias y diferenciadas, señal de que aquel potencial vino puede ser un palo cortao. Para identificar aquellas preciadas y azarosas barricas, los catadores de vinos las marcan realizando una raya o “palo” horizontal que corta el palo inicial.

 

Precisamente esta forma de suceder espontáneamente es lo que ha hecho que esta variedad de vino generoso esté a punto de desaparecer. Suerte hemos tenido de algunas bodegas de Jerez que han sabido conservar y modernizar la tradición y han preservado la manera de elaborar este preciado vino. Una merecida fama que otras bodegas han querido aprovechar creando métodos de elaboración alternativos donde el azar no juega ningún papel y sólo se intenta copiar la espontaneidad del palo cortao mezclando amontillados y olorosos.

 

De la misma manera que el palo cortao auténtico nace del azar, aunque este se intente condicionar para que sea más previsible que azaroso a través de la experiencia y conocimiento que dan los años, algunos restaurantes nacen y abren las puertas de manera gratamente inesperada y, probablemente, después de un cierto bagaje gastronómico. El Palo Cortao de Barcelona es un ejemplo. Un restaurante bien afinado, lleno de cuerpo y alma, singular y con una cocina propia y con mucha identidad. El local donde se ubica ya es toda una declaración de intenciones. Pequeño, austero y acogedor, con mesas y sillas sencillas y una pequeña barra con taburetes. Todo bien predispuesto, personal incluido, para hacernos pasar un buen rato.

 

La inspiración andaluza no viene sólo de su nombre, como alguien podría pensar. Tres de los cuatro fundadores son cordobeses y el cuarto, catalán, ayuda a aportar el toque autóctono, aunque los primeros llevan bastante tiempo asentados en la ciudad condal. Quizás precisamente fue por este motivo que, hallándose lejos de su tierra, decidieron crear un establecimiento donde poder recuperar aquel espíritu tan característico del sur de las medias raciones, los platillos y las tapitas. Una fórmula ideal probar y compartir varios platos y pasar un buen rato entre amigos sin que el coste final de la fiesta sea prohibitivo.

 

La variedad y extensión de la carta es más que acertada, la que permite ajustar muy bien el volumen de platos pedidos al hambre que tengamos y al tipo de comida deseada. Podemos quedar sobradamente saciados a base de una serie amplia de tapitas y platillos a compartir, varias medias raciones o un par de raciones enteras. La fórmula es fácil y, como permite múltiples combinaciones, normalmente satisface a todos los comensales y da lugar a poder repetir la experiencia en otro momento sin tener la impresión de haberla vivido antes.

 

Destacan especialmente las aportaciones andaluzas como los chicharrones de Cádiz hechos con lonchas de panceta muy finas adobadas con limón y pimienta, el salmorejo (fuera de carta), la ensaladilla rusa, los calamares a la andaluza con mayonesa de tinta, la fritura gaditana de pescado o el rabo de toro. Platos imprescindibles del sur de la Península que elaboran con el respeto a la tierra que se merecen y con una técnica bien cuidada. Un capítulo destacado también se merecen los platos que elaboran a la brasa, un elemento que tienen bien integrado en la cocina y supieron aprovechar al reformar el local donde se encuentra el restaurante. Así, ingredientes como el pulpo, el chuletón de vaca o la presa ibérica, toman un sabor especial, intenso y perfumado después de estar en contacto con la brasa.

 

La inspiración andaluza del Palo Cortao va mucho más allá e incluso experimenta con la fusión con otras culturas. Platos como el tataki de atún en tempura con teriyaki y ajoblanco, los mejillones Tom Kha con jengibre, galanga, lima y coco o el wantón de pringá son sólo un ejemplo. Mezclas de sabores y técnicas interesantes que nos abren una nueva dimensión de la cocina andaluza-asiática. Combinación ecléctica, pero genial.

 

La carta la completan propuestas menos arriesgadas y ampliamente exaltadas por muchos ávidos gastrónomos como el jamón ibérico de bellota, el surtido de ibéricos o quesos, las patatas con huevo poché y virutas de foie, el tartar de ternera con vodka y alcaparras o el ceviche de corvina. Platos que, en la mayoría de los casos, han acabado ganando merecidamente la reputación que tienen hoy en día y que siempre, eso sí, elaborados con buena materia prima, suelen significar un valor seguro entre los platos de la carta.

 

Después de una comida mayúscula, uno espera encontrar unos postres a la altura de los predecesores. Y es en este apartado donde el Palo Cortao flojea más. 5 postres bastante básicos ponen punto y final a la velada: un cheesecake, una mousse de limón, una tarta tatin, un coulant y un helado de apio y lima. Poca sorpresa, poco atrevimiento y poca autenticidad para culminar una propuesta gastronómica que es justo todo lo contrario. Sin duda, uno de los aspectos a mejorar que, seguro y si siguen con estas ganas, acabarán puliendo y afinando, del mismo modo que el palo cortao va evolucionando dentro de la barrica hasta conseguir su seña de identidad que lo hace único, inconfundible y valorado.

 

Summary
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Aggregate Rating
5 based on 1 votes
Brand Name
Palo Cortao
Price
EUR 30