restaurante-pla-de-la-cot-ski-lounge

Precio medio: 40€
Cocina: de montaña
Ideal para: pareja, amigos, grupos
Ubicación: Andorra
 
+376 728 175
Pla de la Cot, estació d’esquí Vallnord Pal. AD400 La Massana (Andorra)

DESTACADO

  • Abren las noches de los viernes, sábados y noches de luna llena. Imprescindible reservar.
  • Lugar ideal para degustar una buena fondue o raclette, esta última servida como debe ser, con el trozo de queso entera.
  • Se llegue como llegue al restaurante, la experiencia será inolvidable. Podéis hacerlo con esquís de travesía, con raquetas o caminando. Si no os queréis cansar mucho, podéis subir con la máquina de nieve llamada retrac (sale a las 20h de la estación de esquí de Pal).
  • Muy recomendable hacer la bajada esquiando y disfrutar de la sensación de esquiar solos de noche por las pistas, sólo con la luz de la luna y las estrellas.
  • Aunque es ideal para ir en grupo, si vais con la pareja y deseáis estar más tranquilos, pedid que os ubiquen en la planta superior.




La experiencia mágica de cenar rodeados de nieve

 

El hecho de comer se puede entender de dos maneras. Como una simple necesidad fisiológica en la que ingerimos alimentos sólidos o semisólidos para dotar a nuestro organismo de la energía necesaria para seguir funcionando, o bien como un acto social en el que hacemos de esta ingesta un momento especial y la necesidad fisiológica pasa a un segundo plano para poner en primer plano nuestra necesidad, también innata, de relacionarnos con otras personas. Las dos maneras de entenderlo son igualmente válidas y, para todos nosotros, algunas veces pesa más la primera y, en otras, la segunda.

 

Cuando comer es un acto social, la cocina y los alimentos que ingerimos son importantes pero también intervienen otros factores, como mínimo, igual de relevantes. Así, la compañía y el entorno son importantísimos a la hora de disfrutar plenamente de esta experiencia. Una comida acompañados de personas con poca conversación o de palabra fácil y aburrida puede ser eterna. Del mismo modo, es muy diferente comer en un entorno lleno de calidez, buen ambiente y agradable que en un lugar frío sin ningún atractivo especial, por muy buena que sea la comida. Porque una comida, entendida como un acto social, sea satisfactoria es imprescindible una buena compañía y un entorno que acompañe y enfatice el resto de elementos. Muchas veces cuando estos dos factores son destacables hacen, incluso, que la comida parezca mucho mejor de lo que es, ya que predisponen nuestro espíritu a disfrutar mucho más de este momento.

 

La experiencia que se vive cuando va a cenar al restaurante del Pla de la Cot de la estación de esquí de Pal es de aquellas que cuesta olvidar. No tanto por la comida, que también es bastante buena, sino por el entorno mágico y especial en el que tiene lugar este acto, en medio de las pistas de esquí a 2.050 metros de altitud, rodeados de nieve, de montañas y de una tranquilidad poco habitual acostumbrados al revuelo de gente de cualquier estación de esquí. De entrada, la forma de llegar al restaurante del Pla de la Cot ya anticipa la más que probable agradable velada. Una vez se aparca el coche en la misma estación de esquí de Pal se puede subir al restaurante con esquís de travesía, con raquetas o caminando, una ascensión de una media hora que se hace de noche, a oscuras y que sirve, al mismo tiempo, para ir abriendo el apetito. Si por lo contrario no tenemos ganas de demasiado ejercicio antes de cenar, siempre podemos optar por subir al Pla de la Cot con la retrac, la máquina que sirve para pisar la nieve de las pistas mientras éstas permanecen cerradas y que, además, también permite transportar personas. En caso de hacerlo así, es muy recomendable llevar los esquís igualmente, cargarlos en la retrac y hacer la bajada después de cenar esquiando. Una experiencia única que hace inolvidable una cena como ésta.

 

La cocina está dirigida por el chef Jean Michel Restion. Inicialmente se podría pensar que, tratándose de un restaurante de unas pistas de esquí podría ser sencilla y sin ninguna complicación. Sin embargo, la sorpresa es mayúscula cuando te empiezan a traer los entrantes que forman parte de los diferentes menús que tienen, los dos más destacables los basados ​​en sus dos especialidades: la fondue y la raclette. El menú incluye varios entrantes bien elaborados como los buñuelos de bacalao acabados con un rebozado delicioso de tinta de calamar servido con un espectacular tronco de carbón que, en un primer momento, despista un poco y hace pensar que el rebozado del buñuelo es del mismo carbón. Un juego que ya deja entrever las intenciones del chef Jean Michel. También como entrantes ofrecen una crema de calabaza ligera y equilibrada, unas croquetas de pollo melosas y buenas y un trinxat andorrano a base de col, patata, butifarra y tocino. Quizá con todo esto ya habríamos cenado, pero el plato fuerte viene después, con la fondue o raclette, esta última presentada como debe ser, con el trozo entero de queso y el grill y la pala para ir rascándolo mientras se va fundiendo. Y para terminar, un surtido delicioso de tres postres formado por una especie de crema pastelera, una porción de tatin de manzana y un trozo de brownie de chocolate. Un menú bastante completo con el que, si os gusta el queso, disfrutaréis muchísimo.

 

Todo sea dicho, no deja de sorprender como un restaurante típico de una estación de esquí, al menos durante el día, siempre lleno y con una cocina fácil basada sobre todo en la rapidez, se pueda transformar de esta manera por las noches. La experiencia gastronómica es ideal para vivirla con amigos o grupos grandes, aunque también se puede disfrutar del encanto del lugar en pareja, ya que el restaurante es bastante grande y tiene dos plantas. Si se desea estar más tranquilo, lo mejor es pedir que nos ubiquen en un rincón de la planta superior, así estaremos más alejados de la pasión con la que algunos grupos de amigos viven esta experiencia, más si tenemos en cuenta que la ingesta de alcohol, en estas alturas, comienza a producir sus efectos perturbadores antes de lo que uno se piensa.

 

El restaurante del Pla de la Cot es el lugar ideal para vivir una experiencia gastronómica única. Una experiencia que comienza mucho antes de la cena, desde el momento en que bajamos del coche y empezamos a subir por las pistas de esquí en plena noche, con el medio que sea, y que termina un buen rato después con un agradable descenso nocturno por las pistas. Entre estos dos momentos únicos y difíciles de olvidar, una cena deliciosa donde el queso es el protagonista, rodeados de un entorno mágico que, a pesar del frío, es recomendable palpar saliendo un rato a la terraza del restaurante y observando el perfil de las montañas nevadas que lo rodean.

 

Summary
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Aggregate Rating
3.5 based on 2 votes
Brand Name
Pla de la Cot Ski & Lounge
Price
EUR 40