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Hasta hace pocos años la quinoa era un alimento muy poco presente en nuestra cocina. Prácticamente desconocido, como tantos y tantos otros alimentos que, fruto del movimiento constante de personas y mercancías en todo el mundo, se han ido popularizado. En parte, alguno de ellos ayudado también por las nuevas tendencias alimentarias, últimamente muy orientadas, afortunadamente, a promover el consumo de verduras, frutas y legumbres.

 

Algo tendrá este pseudocereal si el año 2013, la FOA lo declaró el año Internacional de la Quinoa. Porque de hecho no se trata de un cereal, sino de un fruto seco, aunque su alto contenido en almidón lo asimila más a este tipo de alimentos. Sea como fuere, la quinoa tiene unas propiedades nutricionales que muchos otros alimentos querrían tener. Rica en proteínas, contiene los aminoácidos esenciales básicos, a diferencia de cereales como el trigo y el arroz que contienen una cantidad muy inferior de lisina. Si esto no fuera suficiente, la quinoa es una buena fuente de fibra alimentaria y tiene un alto contenido en minerales esenciales como el hierro, fósforo, magnesio, potasio y calcio. Asimismo, la ausencia de gluten la hace idónea para los celíacos.

 

A la hora de cocinar la quinoa, hay que tener presente que la quinoa natural está recubierta por una sustancia que se llama saponina, un componente con una cierta amargura que permite a la planta que los pájaros no se coman sus frutos. Por ello es recomendable lavar bien la quinoa con agua antes de usarla, hasta que ésta salga clara y transparente, con el fin de eliminar esta cubierta superficial de saponina y la posible amargura.

 

Culinariamente, la quinoa ofrece muchas posibilidades, sobre todo como ingrediente principal en una ensalada, en una sopa o mezclada con verduras o carne. Esta ensalada de quinoa, zanahoria y alcaparras es sólo un ejemplo y permite añadir o quitar ingredientes según el gusto de cada una.

 
 

Ingredientes para 4 personas

300 g de quinoa
1 zanahoria rallada
1 piel de limón rallada
2 c.s. de alcaparras
3 rábanos laminados
½ pepino en daditos
1 chorro pequeño de vinagre
Zumo de ½ limón
2 c.s. de semillas de girasol o de calabaza tostadas
1 puñado de hojas de canónigos o rúcula
Sal
Pimienta negra
Vinagre
Aceite de oliva virgen extra
Opcional: 1 c.s. de cilantro o menta picados
(c.s.: cucharada sopera)



Preparación de la ensalada de quinoa, zanahoria y alcaparras

  1. Lavar bien la quinoa con un colador fino hasta que el agua salga clara y limpia. Este proceso es imprescindible para eliminar la saponina que la recubre y que puede amargar.
  2. Poner el doble de cantidad de agua que de quinoa en una olla y agregar la quinoa lavada. Llevar a la ebullición y, una vez hierva, cocer a fuego muy lento con la olla tapada durante unos 15-20 minutos, hasta que haya absorbido toda el agua.
  3. Una vez tengamos cocida la quinoa, enfriarla esparcida en una bandeja. De este modo se enfriará más de prisa. También se puede dejar enfriarla en la fuente que se utilizará para preparar la ensalada. Ayudarse de un tenedor para que no se peguen los granos entre ellos.
  4. Mientras se va enfriando la quinoa, poner los rábanos laminados y los daditos de pepino en un bol y añadir un chorro pequeño de vinagre y el zumo de medio limón. Dejar macerar unos 15 minutos.
  5. Tostar las pipas de girasol o calabaza en una sartén con un poco de aceite de oliva.
  6. Una vez la quinoa esté fría, mezclarla en una fuente bastante grande con la zanahoria rallada, el rábano y pepino macerados, la piel de limón rallada, las alcaparras, las pipas de girasol tostadas y el puñado de hojas de canónigos o rúcula. Aliñar bien con aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y, opcionalmente, unas hojas de cilantro o menta picadas.

 

Resumen
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Nombre receta
Ensalada de quinoa, zanahoria y alcaparras
Fecha publicación
Tiempo preparación
Tiempo cocción
Tiempo total
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