Caldo de cebolla
El caldo de cebolla es una de esas elaboraciones que demuestran cómo, con pocos ingredientes y un poco de paciencia, se puede obtener un resultado lleno de sabor. La clave es trabajar bien la cebolla: sofreírla lentamente hasta que pierda el agua, se concentre y empiece a desarrollar ese punto dulce y profundo tan característico.
En esta receta, la cebolla se cuece con un hueso de jamón y un tendón de ternera rico en colágeno, que aportan estructura, untuosidad y una base muy sabrosa. El resultado es un caldo limpio pero con cuerpo, ideal para servir solo, como plato reconfortante, o para utilizar como base de otras preparaciones.
Se puede tomar bien caliente, simplemente calentado y servido en taza o plato hondo. También admite acabados más completos, inspirados en la sopa de cebolla: una rebanada de pan tostado, queso rallado y un toque de grill en el horno para conseguir una superficie dorada y sabrosa. Otra opción es añadir un huevo batido, un huevo escalfado o combinarlo con pasta rellena, como unos raviolis de queso.
Si buscáis un sabor todavía más intenso, podéis reducir el caldo una vez colado. A medida que se concentra, el color se oscurece y el sabor de la cebolla se vuelve más profundo y persistente. Es una receta sencilla, pero requiere tiempo y fuego suave: justamente lo que convierte un caldo casero en una elaboración con alma.
Ingredientes para 2 litros
2 kg de cebolla 2,5 litros de agua 1 hueso de jamón 1 tendón de ternera rico en colágeno 1 c.s. de mantequilla Sal Aceite de oliva virgen extra Opcional: 1 rama de tomillo fresco (o una c.p. de tomillo seco)
Preparación del caldo de cebolla
- Pelar la cebolla y cortarla en juliana.
- En una olla grande y alta, poner un buen chorro de aceite de oliva y la mantequilla y sofreír la cebolla a fuego lento, aproximadamente durante 45 – 60 minutos. Veréis que la cebolla suelta mucha agua. Sofreírla poco a poco e ir removiéndola a menudo, sobre todo hacia el final, para evitar que se pegue al fondo de la olla y se queme.
- Incorporar el agua, el hueso, el colágeno y, opcionalmente, el tomillo, salar al gusto y cocer durante 8 horas a fuego muy lento, con la olla medio tapada.
- Apagar el fuego y dejar templar el caldo de cebolla un rato.
- Cuando ya no esté tan caliente, pasarlo por un colador chino y dejar que se acabe de templar.
- Enfriar el caldo de cebolla en la nevera. Una vez frío, desgrasarlo: retirar la capa de grasa que se habrá formado en la superficie con la ayuda de una cuchara.
- Para servir el caldo de cebolla, calentar las raciones que se necesiten en una olla y servirlas bien calientes. Se puede servir solo o también acompañarlo, como la sopa de cebolla, con una rebanada de pan tostado y queso rallado por encima y ponerlo al grill del horno para tostar la superficie. También se puede incorporar un huevo batido y una rebanada de pan y remover bien hasta que todo quede bien mezclado, o incorporar un huevo escalfado (poché). También se puede utilizar el caldo de cebolla para acompañar otras preparaciones como por ejemplo con raviolis rellenos de queso u otra pasta.
- Si se quiere conseguir un sabor más intenso, se puede concentrar el caldo de cebolla dejándolo reducir un rato. El caldo quedará más oscuro y adquirirá un sabor todavía más característico.
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