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Molí de Ger es la casa de payés de la familia Pujol del Término Municipal de Ger. Situada en la solana de la Cerdanya (comarca septentrional de Catalunya), a 200 metros de la orilla del río Segre y a una altitud de 1.135 metros, antiguamente se utilizaba para convertir el trigo en harina, pero a principios del siglo XX, con la irrupción de la electricidad, dejó de funcionar y la familia Pujol pasó a dedicarse exclusivamente a la agricultura y ganadería. Así pues, actualmente se centran en la cría de vacas de la raza frisona para obtener su leche y el cultivo de los campos. Éstas pastan en los prados verdes y húmedos que rodean el Molino; unos prados naturales de hierba rodeados a su vez por extensas alisedas influenciados por el clima específico de la Cerdanya, hechos que acaban por configurar un sabor característico y diferenciado a la leche. En julio de 2009, Pere Pujol, la generación más joven de la familia, decidió aprovechar esta preciada y valorada materia prima que le proporcionaba la propia explotación para elaborar quesos de leche cruda de vaca, de manera que podía controlar todo el proceso de elaboración, desde los inicios con la alimentación del ganado, hasta el final, con la curación de los quesos en la cava natural de la quesería. Unos productos de elaboración artesanal y natural, ya que todo el proceso se hace siguiendo la tradición quesera y sólo se utilizan materias primas esenciales como la leche cruda, sal y fermentos. Con este poco tiempo, y respaldado por los consejos de otros queseros, los quesos de Molí de Ger han generado una personalidad marcada y diferenciada. Un producto del Pirineo catalán del cual pueden sentirse muy orgullosos.