Albóndigas a la jardinera
Así como hay platos muy arraigados al lugar donde han nacido, autóctonos y fruto de la historia gastronómica asociada a esa tierra, es sorprendente como ciertas preparaciones guardan muchas similitudes entre cocinas muy separadas geográficamente e, incluso, con una tradición culinaria muy diferente. Las albóndigas son un ejemplo. Si bien el modo de acompañarlas puede variar bastante según la región, el modo de elaborarlas guarda bastantes similitudes. En el fondo, las albóndigas no dejan de ser bolas de carne picada que cada cultura ha hecho suyas y ha sabido acompañar con lo que tenía más a mano. Encontramos albóndigas en Catalunya, las Islas Baleares, el País Valencià y el resto de la Península Ibérica. También encontramos en la Catalunya Norte, donde reciben el nombre de boles de picolat, en Italia (polpette), Alemania (Frikadelle), Inglaterra (meatballs), Suecia (köttbullar) e incluso en Brasil (almôndegas). En algunos casos, la albóndiga se hace sólo haciendo bolas de carne picada. En otros, como en los lugares de cultura mediterránea, la carne picada se suele suavizar con pan rallado, huevo, miga de pan y se aromatiza con ajo, perejil, pimienta y sal.
Lo que hace diferente las albóndigas de cada región es, sobre todo, su acompañamiento. En Suecia son un plato tradicional por excelencia, como bien se encarga de recordarnos la tienda de muebles que las ha dado a conocer en todo el mundo. Allí se suelen acompañar de patata hervida, mermelada de arándano y una salsa de carne con nata. Las Frikadelle alemanas, por otra parte, su hacen con pan, cebolla, pimienta y sal y se acompañan de ensalada o patatas hervidas. Las polpette italianas son bastante más parecidas ya a las que encontramos en la Península Ibérica y Baleares, probablemente por compartir una misma tradición gastronómica. Cabe destacar que este tipo de preparaciones ya aparecen en el recetario romano De re coquinaria, lo que hace comprensible tantas similitudes en su elaboración por todo el Mediterráneo.
En nuestro país, una de las recetas más habituales con estas bolas de carne picada son las albóndigas a la jardinera. Preparación a base del tradicional sofrito de cebolla y tomate, muy mediterráneo, que se refuerza con zanahoria, patata y guisantes. Una receta que ha ido pasando de generación en generación y que muchos de nosotros guardamos como recuerdo infantil asociado a madres, abuelas e, incluso, la escuela, lugar donde este plato solía estar siempre presente. Un plato con mucha tradición y reminiscencias agradables que no puede faltar en ninguna cocina doméstica y popular.
Ingredientes para 4 personas
PARA HACER LAS ALBÓNDIGAS (20 unidades):
250 g de carne picada de ternera
250 g de carne picada de cerdo
1 huevo
2 dientes de ajo picados
1 c.s. de perejil picado
2 c.s. de pan rallado
Opcional: la miga de 2 rebanadas de pan medianas remojada con leche
Pimienta negra
Sal
PARA EL SOFRITO:
1 cebolla grande picada
2 tomates rallados o pelados, sin semillas y cortados en macedonia
1 vaso de vino blanco (o vino rancio o mitad y mitad)
2 patatas medianas cortadas en dados
2 zanahorias grandes cortadas en dados
100 g de guisantes frescos pelados
600 ml d’aigua (o caldo de carne, pollo o verduras)
1 hoja de laurel
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva virgen extra
PARA LA PICADA:
1 c.s. de perejil
1 puñado de almendras tostadas
5 hebras de azafrán
Opcional: 1 carquiñoli o 1 galleta
Preparación de las albóndigas a la jardinera
- Para hacer las albóndigas, poner en un bol la carne picada y la miga de pan remojada con leche. Integrarlo bien.
- Añadir el ajo y el perejil picados, salpimentar y mezclar de nuevo.
- Incorporar el huevo y mezclar hasta conseguir una pasta homogénea.
- Añadir el pan rallado para ayudar a compactar la masa.
- Formar y enharinar ligeramente las albóndigas. Tienen que salir unas 20 unidades.
- En una cazuela grande, poner un buen chorro de aceite de oliva y freír las albóndigas hasta que queden bien doradas. No hace falta cocinarlas por completo, ya que se terminarán de hacer después. Reservar para más tarde.
- En la misma cazuela, añadir un poco más de aceite de oliva y sofreír la cebolla picada a fuego lento hasta que se dore, unos 15 minutos.
- Mientras se sofríe la cebolla, freír los dados de patata y zanahoria en una sartén con aceite de oliva hasta que cojan un buen color dorado y ligeramente tostado. Reservarlos sobre papel absorbente.
- Cuando la cebolla esté bien sofrita, añadir el tomate. Se puede pelar, retirar las semillas y cortarlo en macedonia (dados pequeños) o bien rallar. Añadir también la hoja de laurel, salpimentar y dejar evaporar el agua del tomate, hasta que se obtenga un sofrito homogéneo.
- Incorporar el vino blanco (o vino rancio o mitad y mitad) y dejarlo reducir un par de minutos.
- Añadir a la cazuela las albóndigas y los dados de patata y zanahoria, cubrirlo con agua y cocinar tapado a fuego lento durante 20 minutos.
- Añadir los guisantes y cocinar 5 minutos más.
- Mientras tanto, preparar la picada. Machacar todos los ingredientes en un mortero y diluir la picada con un poco de agua.
- Finalmente, añadir la picada a la cazuela y cocinar 2 minutos más.
- Servir 4 albóndigas a la jardinera por persona acompañadas de algunos dados de patata, zanahoria y salsa.
Si te ha gustado la receta de las albóndigas a la jardinera
tal vez te gustará también la receta de la hamburguesa casera. ¡Anímate a probarla! 😉
