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Quien más quien menos ha comido alguna vez en la vida alitas de pollo. Muchos de los que lo han hecho, probablemente, guardan un buen recuerdo. Bien cocinadas, se convierten en una especie de golosina salada y resulta difícil renunciar a seguir comiéndolas una vez se ha probado una. Los que procuran por nuestra salud y la ingesta de calorías seguro que deben tener clasificadas las alitas de pollo como uno de los alimentos intocables por la grasa que contienen. Quizás serían más permisivos si retiráramos la piel. Pero, desgraciadamente, es la piel de las alitas de pollo la que contribuye, en gran medida, a su sabor. No es un hecho extraño ni aislado. Las moléculas sápidas de los alimentos se concentran en sus tejidos grasos. Eliminar la piel es sinónimo de eliminar gran parte del sabor de las alitas de pollo. Para ser más concretos, al asar la piel, se forman las conocidas reacciones de Maillard, reacciones químicas en las que los azúcares interaccionan con las proteínas, formando nuevas moléculas sápidas y confiriendo por tanto nuevos y ricos matices de sabor y aroma a la carne.

 

Así pues, si queremos disfrutar plenamente de las alitas de pollo asadas, mejor conservar la piel. Ben condimentadas, son un manjar delicioso y vicioso. Y si queremos darles un toque especial, no hay nada como macerar las alitas de pollo con soja y miel durante un buen rato y hornearlas a continuación, procurando ir pintándolas con el jugo de maceración para potenciar su sabor. Quizás no es un plato para comerlo a menudo – en el fondo todos tenemos que procurar por nuestra salud – pero, comido esporádicamente, no nos hará daño y nos hará disfrutar como cuando éramos pequeños.

 

Ingredientes para 3-4 personas

1 kg de alitas de pollo (unas 10 alitas)
2 c.s. de aceite de oliva virgen extra (40 g)
5 c.s. de salsa de soja (70 g)
3 c.s. de miel (70 g)
Jugo de ½ limón
Sal
½ c.c. de pimienta negra en polvo
½ c.c. de pimentón dulce
(c.s.: cucharada sopera ; c.c.: cucharada de café)



Preparación de las alitas de pollo con soja y miel

  1. Cortar las alitas de pollo en 3 partes siguiendo las uniones de los huesos y guardar las puntas para otras preparaciones (se pueden congelar para cuando queramos hacer un caldo de pollo). Si queréis ahorraros trabajo, pedir al carnicero que os lo haga cuando las compréis.
  2. En un bol, mezclar con una batidora de mano del aceite de oliva virgen extra, la salsa de soja, la miel, el jugo de limón, la sal, la pimienta negra y el pimentón. Debe quedar una mezcla homogénea y bien ligada. Opcionalmente, también se puede usar la batidora eléctrica para hacerlo.
  3. Poner las alitas de pollo en un recipiente que podamos tapar después (puede ser un tupper), untar bien con la mezcla anterior y dejar macerar unas horas (o toda la noche) en la nevera.
  4. Una vez tengamos las alitas de pollo maceradas, ponerlas en una bandeja para el horno, separadas, con la piel hacia abajo y, sobre todo, sin añadir el jugo de maceración que haya quedado. Si lo hacemos, quedará muy líquido en la bandeja cuando las cozamos en el horno y no quedarán con el toque asado y tostado característico.
  5. Hornear las alitas de pollo con soja y miel 40 minutos a 180 ºC. A media cocción, pasados ​​20 minutos, darles la vuelta y pintarlas con un pincel con un poco más de jugo de maceración.
  6. Apagar el horno, dejar reposar un par de minutos las alitas de pollo con soja y miel y servir.

 

Resumen
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Nombre receta
Alitas de pollo con soja y miel
Fecha publicación
Tiempo preparación
Tiempo cocción
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